Tiwanaku : centro espiritual y político de la cultura tiwanaku

 

Bolivia (Estado plurinacional de)
Provincia de Ingavi, departamento de La Paz
S16 33 30 W68 40 40.008
Año de inscripción : 2000
Criterios : (iii)(iv)
Referencia: 567rev

 

Tiwanaku, la puerta del sol, UNESCO

Breve descripción

Tiwanaku fue la capital de un poderoso imperio prehispánico que alcanzó su apogeo entre los años 500 y 900 de nuestra era. Su influencia se extendió por una vasta zona de los Andes meridionales y otras regiones adyacentes. Los vestigios de sus monumentos atestiguan la importancia cultural y política de una civilización netamente diferenciada de las restantes culturas prehispánicas de América.

Fuente: UNESCO/ERI

Justificación para la inscripción

Criterio (iii) : Las ruinas de Tiwanaku son el testimonio notable de la potencia de un imperio que jugó un papel mayor en el desarrollo de la civilización prehispánica de los Andes.

Criterio (iv) : Los monumentos de Tiwanaku son ejemplos excepcionales de la arquitectura y del arte ceremonial y público de una de las manifestaciones más importantes de las civilizaciones de la región andina.

Tiwanaku, patrimonio cultural de la humanidad,UNESCO

Descripción larga

Las ruinas de Tiwanaku ofrecen un testimonio impresionante del poder de un Imperio que jugó un papel mayor en el desarrollo de la civilización prehispánica de los Andes. Sus construcciones ofrecen ejemplos excepcionales de arquitectura públicas y sagradas, y del arte de una de las civilizaciones más importantes de esta región.

Tiwanaku, durante la fase conocida bajo el nombre de “periodo del pueblo”, hacia 1200 a.C, fue en sus orígenes una pequeña aglomeración. Era autosuficiente, con una forma de agricultura no irrigada basada en un ganado resistente al Gran Frío, lo que era esencial teniendo en cuenta la altura elevada del sitio: producía tubérculos como papas, oca, cereales, y especialmente la quinua. Cerca del lago Titicaca, las zonas más protegidas producían maíz y duraznos. Los habitantes vivían en casas rectangulares de adobe, que daban sobre calles pavimentadas.

A lo largo del siglo I d.C., Tiwanaku se convirtió rápidamente en una ciudad pequeña, probablemente gracias a la introducción de la metalurgia del cobre, que permitió desarrollar instrumentos y tecnologías avanzadas, y de crear un sistema de irrigación. La clase superior opulenta, que controlaba también el comercio lucrativo de la lana proveniente de las recuas de alpaca domesticadas en esta región, pudo soltar los fondos necesarios a la construcción de grandes edificios públicos de piedra y de rutas pavimentadas relacionando Tiwanaku con otros sitios de la región. Las orillas pantanosas del lago, donde las condiciones climáticas eran más favorables, fueron entonces abonadas gracias a la creación de campos en terrazas sobreelevadas.

El apogeo del Imperio de Tiwanaku empezó probablemente en el siglo VIII. La metrópoli fundó entonces numerosas ciudades o colonias en su largo territorio. La más importante, Wari, en Perú, iba poco después a convertirse en la rival de Tiwanaku. La dominación política de la ciudad comenzó a  declinar en el siglo XI y su imperio se desmoronó en la primera mitad del siglo XII.

Tiwanaku se encuentra en el Altiplano, cerca de la orilla meridional del lago Titicaca, a una altura de 3 850m. Una gran parte de la ciudad antigua, que era por una buena parte construida en adobe, ha sido borrada por la ciudad moderna. Sin embargo, los edificios monumentales construidos de piedra se han conservado al interior de las zonas arqueológicas protegidas. El monumento más imponente de Tiwanaku es el templo de Akapana. Esta pirámide estaba compuesta al origen por siete plataformas superpuestas, contenidas por muros de sostenimiento de más de 18 m de altura. Sólo el piso inferior y una parte de los muros intermediarios han sido conservados. Los estudios permitieron afirmar que la pirámide estaba al origen revestida de piedra azul y superada por un templo, como era de uso en las pirámides en America central. Está rodeada por canales de drenaje muy bien conservados. Los muros del pequeño templo semisubterráneo (Templete) están hechos de 48 pilares de arenisca roja. Varias cabezas cavadas en la piedra están insertadas en los muros, seguramente en recuerdo de una práctica de exposición en el templo de cabezas cortadas de enemigos vencidos.

El Kalasasaya es un gran templo rectangular abierto que parece ser un observatorio y que se encuentra en el norte de Akapana. Se puede acceder por un tramo de siete escalones, en el centro de la pared oriental. El interior encierra dos monolitos esculpidos y la monumental Puerta del Sol, uno de los ejemplos más importantes de Tiwanaku: está compuesta por un sólo bloque de andesita tallado para formar una gran puerta cuyos lados estaban perforados de casetas. Encima de la puerta, un friso elaborado en bajo relieve figura en su centro una divinidad de pie en una plataforma con gradas, que tiene un penacho complejo y tiene un cetro en cada mano. La deidad está flanqueada por una fila de pájaros antropomórficos y, a las extremidades del cartel, por una serie de caras humanas. El conjunto ha sido interpretado como un calendario agrícola.

Fuente: UNESCO/CLT/WHC

Estatua de Tiwanaku, UNESCO

Descripción histórica

Tiwanaku comenzó a desarrollarse modestamente, durante su “periodo aldeano”, hacia 1200 a.C. Autosuficiente, el pueblo privilegiaba una forma de agricultura no irrigada a base de culturas resistentes a la congelación, lo que parece indispensable a tal altura, y producía tubérculos como la papa (Solanum tuberosum), la oca (Oxalis tuberosa) y cereales como la quinua (Chenopodium quinoa). En algunas tierras más protegidas, cerca del lago Titicaca, también se practicó la cultura de maíz y de duraznos. La población vivía en casas rectangulares de adobe relacionadas por calles pavimentadas.

Durante el siglo I d.C., Tiwanaku toma rápidamente las dimensiones de una pequeña ciudad. Este auge se debe a la introducción de la metalurgia de cobre y, por consiguiente, a la confección de herramientas de calidad superior. Estos últimos favorecieron la elaboración de sistemas de irrigación que van a generar excedentes agrícolas estimulando a su turno la emergencia de una estructura social jerárquica y la aparición de artesanos especializados.

La clase dirigente, que controlaba también el comercio lucrativo de lana proveniente de largas recuas de alpacas domesticadas de la región, finanza la construcción de grandes edificios de piedra concebidos por arquitectos en una escalera gigantesca y suntuosamente decorados por albañiles calificados. Fueron construidas calles pavimentadas relacionando Tihuanaco a otros pueblos de la región para la exportación de productos locales a lomo de llamas. La repartición de objetos artesanales de cobre, cerámica, textil y piedra provenientes de talleres de Tihuanaco muestra que hacia 550 d.C., la ciudad se convirtió en la capital de un imperio vasto extendiéndose sobre lo que ahora constituye el sur de Perú, el norte de Chile, la mayor parte de Bolivia y ciertas zonas en Argentina.

A la orilla del lago, las zonas pantanosas con condiciones climáticas más propicias están acondicionadas en campos en terrazas de cultivo. El emprendimiento fue colosal,  la zona concernida estaba estimada en 65 kilómetros cuadrados. Los camellones, anchos de 6 metros y que podían alcanzar hasta 200 metros de largo, estaban divididos por canales de irrigación de 3 metros de ancho. Los canales servían no sólo para irrigar y para enriquecer la tierra, pero almacenaban también el calor del día, mejorando así sensiblemente el microclima de los campos.

El imperio de Tiwanaku empezó su fase de gran potencia en el siglo VIII d.C. Muchas ciudades o colonias fieles nacen en la región de influencia de Tiwanaku, la más importante de la cual es Huari, ciudad de Perú que consiguió rivalizar con Tiwanaku. A su apogeo, Tiwanaku se extendió en una zona de más de 6 kilómetros cuadrados y registró una población de 70 000 a 125 000 habitantes.

En el siglo XI, la hegemonía política de Tiwanaku comenzó a declinar y el imperio se desmoronó durante la primera parte del siglo XII por razones todavía inciertas. Los especialistas, que desechan la hipótesis de la invasión y de la conquista, optan más bien por un cambio climático responsable de cosechas mediocres y por una desagregación progresiva del poder central que hubiera cedido a las presiones de los diferentes componentes reclamando su autonomía. / Evaluación de las Organizaciones consultativas

Fuente: UNESCO

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